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Comentario Editorial
“HAY SIEMPRE ALGO DE LOCURA EN EL AMOR… PERO SIEMPRE HAY ALGO DE RAZÓN, EN LA LOCURA”. Es común que los adolescentes del sexo masculino manifiesten su duelo (del padre o de la madre) a través de transtornos de conductas, que se relacionen mal con su entorno o que asuman conductas de riesgo… En un periodo de mi actividad médica me tocó trabajar con adolescentes y me di cuenta de la máscara que utilizan para negar el duelo, como adoptan una conducta pseudo - adulta hasta exagerada, como se identifican excesivamente con la persona fallecida: adoptan los hábitos, la forma de vestirse, la forma de firmar, muchas de las características, ideales y de la conducta de la persona que se fue. Es su forma de vivir la pérdida, a veces favorecida por presión de la familia, que quiere que ese adolescente asuma el rol vacante de padre o madre. Y algo que también me llamó mucho la atención, fue que frecuentemente los adolescentes reprimen exageradamente sus emociones, y muchas veces su aflicción es poco aparente o hasta inexistente, cargando con su duelo de una forma demasiado privada. Adolescente, significa que adolece, que le falta… que le falta para ser adulto. O sea… es un ser desvalido que lucha por volverse grande ¿lo entendemos, lo conocemos, lo comprendemos… O lo juzgamos desde la fría vara con que medimos a los adultos?
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