Si ampliamos nuestra conciencia e investigamos sobre otras culturas nos daremos cuentas que hay miles de manera de ser madre. Con una mente objetiva y el criterio de antropólogo podremos descubrir peculiaridades que pueden resultarnos criteriosas y otras que no podremos comprender. Hay una diferencia muy importante que surge cuando se habla de crianza en las sociedades urbanizadas versus las culturas tradicionales. Estas parecen compartir algunas características, aunque se encuentren en puntos muy distantes del planeta y nunca hayan estado en contacto entre si. Por ejemplo la gran proximidad física que se mantiene con los bebes. También hay otras diferencias más sustanciales y es que en las culturas tradicionales no es común que se les grite a los niños o se los castigue corporalmente. Paradójicamente esto no se debe a que sean niños sin límites, o padres demasiado blandos , todo lo contrario: el trato de mutuo respeto hace que no sea necesario disciplinarlos continuamente. Según dice el antropólogo argentino Carlos Martínez Sarasola autor de “Nuestros paisanos, los indios” ; “yo mismo presencie ceremonias que duran días enteros entre los mapuches, … y nunca se escuchaba a los niños. Los chicos entienden lo que es un espacio sagrado, y lo toman naturalmente. El niño indígena es muy tenido en cuenta por los adultos.” Los mapuches tenían la costumbre de acostar a sus bebes en cunas verticales. La idea era que el niño estuviera mirando al entorno y la vida de los adultos, y no al techo. También se los transportaba de un lugar a otro. La doctora Marcelle Geber, en 1958, comparo una comunidad europea con sus costumbres (bebes con mamadera, habitaciones separadas, usando cochecitos) versus una comunidad en Uganda (amamantados a libre demanda, co-lecho, cargados con sus madres) y llego a la conclusión que los niños africanos aventajaban a los blancos en la capacidad motriz e intelectual durante el primer año de vida. Otra antropóloga, Margaret Mead realizo un estudio comparativo de varias tribus del mundo y demostró que las mas violentas eran las que privaban a los niños del contacto físico a edad temprana. Para ella “comprender el modo en que se trata a los niños es una de las maneras mas reveladoras de rastrear una sociedad” Jean Liedloff, autora del “El concepto del Continuum”, convivió muchos años con tribus en el Amazonas. Y en su libro destaca de forma muy interesante como la forma del criar un bebe puede condicionar su salud emocional, y aptitudes sociales. Según la autora el concepto del continuum se refiere a la idea de que, para lograr un optimo desarrollo físico, mental y emocional, el ser humano necesita vivir las experiencias adaptativas que han sido básicas para nuestra especie a lo largo del proceso de nuestra evolución. Para un bebe seria: contacto físico permanente con la madre (o cuidador) desde el nacimiento. Lactancia materna a libre demanda. Permanecer constantemente en brazos o pegado al cuerpo de otra persona hasta que el bebe comience a arrastrarse o gatear por si mismo. Los bebes cuyas necesidades continuum han sido satisfechas desde el momento de su nacimiento con la experiencia de la “fase en brazos” desarrollan una gran autoestima y paradójicamente son mucho mas independientes que aquellos a los que se ha dejado llorar (tal como lo predica el famoso libro: “Duérmete Niño”) temiendo que se vuelvan demasiado mimosos o dependientes. Hay algunos psicólogos que indican que cuando a un niño se lo deja llorar mas de 3 minutos algo interno se quiebra. (ver declaración del llanto de los niños) (en enlaces) Desde el punto de vista psicológico Jonh Bowlby, en la decada del 50, fue el primero en formular la teoría del apego como una necesidad biológica. Luego en EEUU William y Martha Sears, pediatras y padres de 8 hijos fueron los fundadores de Attachment Parenting Internacional. Fundación que esta extendiéndose a todo el mundo y fomenta la crianza de apego. Todo el bagaje de conocimiento que han dejado sentado los antropólogos estudiando otras culturas llega a nuestra sociedad cuando en Colombia, hace mas de 20 años y por motivos económicos el Dr. Ruy Sanabria, del Instituto Materno Infantil de Colombia, decide implementar una alternativa para tratar niños prematuros: comprobó que, aferrados al cuerpo de su madre, ganaban el doble de peso y tenían menos problemas respiratorios que si permanecían en incubadoras. Siguiendo este método, el tiempo de ingreso de los recién nacidos en el hospital disminuye a la mitad y el número de infecciones graves se reduce drásticamente. Posteriormente, se comenzó a implementar en otros bebes que nacían con el peso óptimo y a termino y se comprobó que también resultaba mas conveniente para estimular el desarrollo psíquico y psicológico y físico. Hoy esta recomendado por la Organización Mundial de la Salud OMS cargar a los bebes la mayor parte del tiempo como una técnica saludable y con múltiples beneficios para la mamá y el bebé |